Ser o no ser Talibán…(de la nutrición)

Pablo Barcina habla sobre snacs

Pablo Barcina habla sobre snacs

Como se vió en equipo de investigación de la sexta y leímos en adictos a la comida de Michael Moss los snacks son bombas sensitivas

El fin de semana pasado pudimos ver en el programa equipo de investigación de la sexta, un reportaje sobre ciertos métodos que la industria alimentaria emplea en la fabricación de sus productos y algunas de las razones por las que las personas tendemos a comer ciertos pseudoalimentos con determinada frecuencia… Un reportaje en el que desde luego se pueden echar en falta no pocos factores que también condicionan y terminan por determinar el consumo de estos comestibles, pero que sin duda es muy recomendable para el consumidor.

En este reportaje se habla de un patrón común en la composición de determinados snacks, salsas, comidas precocinadas, etc., básicamente constituido por azúcar, grasa y sal, para generar una sinergia sensitiva que deriva en una recompensa inmediata en nuestro cerebro y que como es lógico aumenta la probabilidad de que la sigamos buscando.

Además de este cocktail de azúcar, sal y grasa, también se hablaba del glutamato monosódico, un potenciador del sabor muy fuerte que estimula los receptores del llamado 5º sabor, el umami. El glutamato monósodico aparece en la gran mayoría de snacks  y en no pocos productos procesados y es el responsable, entre otras cosas, de que en ocasiones tengamos la sensación de no terminar de saciarnos. Si eres de los que no vieron el reportaje aquí tienes el enlace para verlo y de paso esta otra referencia de un libro titulado “adictos a la comida” del premio Pulitzer Michael Moss, que habla del mismo tema.

Casualmente el jueves pasado hablábamos en el programa “el café de la mañana” sobre la “mezcla ganadora” (CO2, azúcar o edulcorante, ácido fosfórico, temperatura, etc.) de los refrescos gaseosos con cafeína, haciendo referencia a una publicación de Walter Suarez Carmona y en esa línea hablábamos también de los edulcorantes acalóricos, muy comunes en esas bebidas y de los que se abusa en muchos casos. Haciendo reseña a un post de Juan Revenga en patia diabetes, en que se plantean diferentes implicaciones metabólicas que no suelen ser tenidas en cuenta cuando se habla de edulcorantes sin calorías.

Esta semana se hablaba también en prensa sobre la inversión económica de compañías como Pepsi y Cocacola para limpiar la imagen de esas bebidas azucaradas, a la vez que intercambiábamos opiniones en redes sociales sobre el mantra de que “HAY QUE COMER DE TODO” y sobre ser o no ser un “talibán” de la nutrición. Bueno pues si echamos un vistazo al artículo que habla de esa inversión de las compañías de bebidas azucaradas, que por cierto lo puedes descargar aquí, podemos ver cómo entre 2011 y 2015, Pepsi y Cocacola fueron relacionas con la financiación de 96 organizaciones, sociedades científicas etc., todas con el objetivo de velar por la salud de la población. No contentas con ello, parece que también hicieron lobbie contra 29 proyectos de ley de salud pública destinadas a reducir el consumo de refrescos azucarados o a mejorar la alimentación de la población.

De este modo y si tenemos en cuenta la presencia en los medios de comunicación de estos productos comestibles (no alimentos), unido a la bomba sensitiva que en muchos casos contiene y la capacidad para hacer lobbie de las corporaciones a las que pertenecen, uno no puede evitar concluir que lejos de pecar de “talibanismo nutricional” estamos siendo “hermanitas de la caridad”.

Pablo Barcina, Dietista-Nutricionista